Las organizadoras de la cita relatan con orgullo las claves para triunfar
Montaña Alta volvió a demostrar que las tradiciones, cuando se cuidan con entusiasmo y haciendo piña, no solo sobreviven, sino que crecen. El II Torneo “Zanga + Queso”, celebrado este sábado en el marco de la “Fiesta del Queso 2026”, no solo destacó por la participación y el ambiente, sino también por el impulso decidido de dos mujeres que han convertido una idea casi improvisada en todo un referente local: Carmen Gloria Castellano León y Francisca Jiménez Pérez.
Lo que hoy es un evento consolidado comenzó, según relata la primera, casi como un desafío personal. “Esto surgió porque hubo un señor que me retó, por así decirlo, diciéndome que no era capaz de organizar un torneo de baraja”, recuerda entre risas. Lejos de quedarse en palabras, la respuesta fue inmediata. “El Ayuntamiento de Guía mostró reciprocidad en 40 minutos y en solo dos días organizamos el primer torneo, contactando con personas y empresas para que colaboraran con algo”, explica.
Aquel primer paso ya dejó señales claras del potencial de la iniciativa. “La primera vez se apuntaron 19 equipos, formados por parejas, con lo que había 38 participantes. La sensación fue muy bonita”, rememora. Sin embargo, la segunda edición ha superado todas las expectativas: “Esta vez ha habido 31 equipos, lo que supone un total de 62 participantes”.
Más allá de las cifras, lo que realmente define el torneo es su ambiente. La implicación de los jugadores y el espíritu de convivencia han sido claves. Carmen Gloria recuerda con especial cariño lo ocurrido en la primera edición: “El año pasado nos pidieron jugar amistosos tras el torneo y, aunque estábamos derrotadas, accedimos, porque el torneo es de los jugadores. Estuvieron jugando hasta las tres menos veinte de la mañana, disfrutando muchísimo y nosotras llenas de orgullo”.
Esa sensación se mantiene intacta tras el éxito de esta segunda edición. “La valoración es de un 10 para arriba. Estamos súper orgullosas de lo que hemos conseguido y del respeto de todos los participantes”, asevera.
Por su parte, Francisca subraya el verdadero motor que hay detrás de esta cita: “Nos mueve el ser del pueblo y el querer incentivar la participación, que siempre es más difícil lograrlo en las zonas rurales”.
Y es que este torneo no es solo una competición de cartas, sino un ejemplo de cómo la iniciativa vecinal puede revitalizar la vida social y cultural de un núcleo de medianías. Superadas todas las expectativas en esta edición, colgando el cartel de “inscripciones agotadas” antes de su celebración, ya solo queda el objetivo de la continuidad. “Nuestra intención es que se consagre y se celebre muchos años más”, sentencian satisfechas.
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